miércoles, 16 de marzo de 2016

Trabajo docente y vinculación con el protocolo de atención al acoso escolar MEP

Pienso que el trabajo docente debe ir de la mano con lo propuesto en el protocolo específico de atención al acoso escolar, ya que el mismo nos proporciona información sobre el tema y acciones a seguir desde los niveles de prevención, hasta los de enfrentar la situación en contextos reales, de manera que resulta una gran guía para que los docentes sepamos qué hacer. Asimismo, el protocolo deja claro que la atención a esta problemática involucra la participación de otros agentes sociales como lo son la familia, amigos y en ellos, a toda la comunidad, de manera que esto hace que los docentes no nos sintamos solos y más bien debe motivarnos para informar a los padres de familia y vecinos en general sobre el rol que ellos también tienen de prevenir, atender y denunciar este tipo de abusos, instándolos, por ejemplo, a leer este protocolo desde el primer día que los encargados llegan a matricular a sus hijos a la escuela o colegio, ya sea que se les entregue un panfleto con información y pasos puntuales, o porqué no, que el centro educativo se organice y pague un megafoneo donde se motive a la comunidad a leer o informarse sobre el tema en la institución educativa o en la web, ya que tanto los docentes como todos los ciudadanos somos responsables de la formación de las futuras personas que se encargarán de conducir el progreso de nuestro país.
No obstante, también considero que es responsabilidad y parte de la profesión docente el hecho de buscar asesoría y orientación profesional  (psicólogos, orientadores) que nos ayuden a cambiar mitos, estereotipos, y prejuicios que no nos permitan comprender la gran variedad de tipos de personas que podemos tener como alumnos; es decir, buscar capacitaciones, charlas, de formación y talleres que nos conduzcan a ser docentes más receptivos, de mente más abierta, más compresivos y flexibles ante lo que difiere de nosotros mismo y de nuestras creencias, para que así podamos generar una educación verdaderamente inclusiva, donde al menos desde nuestra posición se minimicen los efectos del bullying que estudiantes matones comienzan a generar sobre estudiantes víctimas, porque muchas veces, los mismos docentes permitimos el bullying de maneras directas o indirectas producto de nuestras propias creencias y valores.

Además, pienso que al igual otros profesionales como doctores y farmacéuticos se mantienen en una constante actualización sobre nuevas técnicas quirúrgicas y medicamentos, o los abogadores, a través de la creación de nuevas leyes y derechos humanos, así también los docentes debemos mantenernos en un constante aprendizaje de elementos que van desde lo académico hasta cuestiones de diversidad humana, tolerancia, valores, estereotipos que necesariamente son parte de cada contexto educativo, porque cada persona, cada estudiante trae consigo un pasado y una formación que merece respeto, tolerancia, comprensión, admiración y deseo de conocerse.